Desde 1975 la novela vive un período feliz: más autores, más títulos, más lectores... Esta última novela se caracteriza por la simplificación de las estructuras narrativas; la recuperación del argumento, la trama, los personajes y las historias cerradas y continuas; el uso de personas narrativas tradicionales; la presencia de diálogos y el abandono de las intenciones ideológicas o políticas.