2. Lenguaje verbal y no verbal

El lenguaje no verbal debe ayudar a reforzar o expandir la información verbal, pero de no utilizarlo bien, corremos el riesgo de que podamos contradecirla o incluso sustituirla. Por ejemplo, si hacemos una afirmación sudando y moviendo mucho las manos en señal de nerviosismo, estaremos generando dudas en lugar de afirmar.

Consejos para hablar en público

Lenguaje verbal

  • Organizar el discurso en partes. No solo con el clásico sistema de introducción, desarrollo y conclusión, sino siguiendo un orden por importancia, lógica, cronología o interés, según decidamos en función de nuestro mensaje e intención.
  • Emplear conectores discursivos para organizar y cohesionar las ideas y partes del discurso (En primer lugar, en este sentido, resumiendo...). Estos conectores se pueden ir alternando con expresiones de lugar y tiempo (ya hemos visto, hablemos ahora de...)
  • Utilizar un vocabulario que se adecúe al tema del discurso, a los conocimientos de la audiencia, a la formalidad de la ocasión y al propósito. Debemos evitar palabras baúl o multiuso como cosa, eso, tema...
  • Construir frases breves y sencillas evitando una sintaxis compleja.
  • No abusar de muletillas (o sea) ni de comodines fonéticos (emmm).
  • El discurso debe ser claro, ir al grano y se debe entender sin dificultad. Debemos adecuar el registro lingüístico a la audiencia (si hablamos a un público que no es culto, no podremos utilizar vocabulario culto).
  • No sobrecargar el discurso de información con demasiados datos o repitiendo ideas.
  • Evitar una entonación monótona dando variedad, alternando frases enunciativas con exclamativas e interrogativas, subrayando con la voz palabras clave o lanzando preguntas retóricas.
  • Pronunciar con claridad para que se entienda bien. Si nos equivocamos o nos saltamos alguna sílaba, repetimos la palabra.
  • La voz debe llegar con el volumen adecuado a todas las personas de la sala. Esto se debe probar previamente y si con la simple voz no se consigue, será necesario utilizar micrófono.

Lenguaje no verbal

  • Utilizar gestos abiertos acompañando con las manos, pero sin moverlas en exceso. Mostrarse en posición firme evitando interponer objetos entre el cuerpo y el público, teniendo siempre la cara visible para todos, nunca dando la espalda.
  • Acompañar momentos del discurso con gestos concretos. Por ejemplo, si hablamos de dos ideas clave, levantar dos dedos; si hablamos de una distancia o una dirección, indicarla gestualmente.
  • Evitar tics gestuales por nerviosismo como agitar el bolígrafo o tocarse el pelo.
  • Los movimientos serán siempre pausados, nunca bruscos.
  • Repartir miradas entre el público, combinando diferentes tipos de mirada y atendiendo a las reacciones de la audiencia para adaptar el discurso si es necesario. Se debe mirar a la cara y no de reojo, con franqueza para mostrarnos abiertos.
  • Evitar miradas al vacío, al sueño o al techo.
  • Aunque se esté leyendo un guion, siempre hay que tener contacto visual con el público.
  • El vestuario debe corresponderse con la personalidad de la persona que habla, también con el propósito de la comunicación, el registro y el contexto. No es lo mismo hablar frente a un público juvenil en un instituto que en una gala de premios de la alta sociedad.
  • El uso de presentaciones proyectadas, vídeos, documentos impresos u otros medios de apoyo ayudan a atraer la atención, ejemplificar y ser más ameno. El uso deberá estar justificado y tener un fin en consonancia con el objetivo del discurso, se deben ver y escuchar bien, mantener nuestra línea de imagen, con una tipografía adecuada y que no sustituyan lo que dice el orador, sino complementarlo. Se debe comprobar previamente que todo funciona correctamente.