6. Píldora gramatical: de la intención a la modalidad

Aunque la intención concreta de un enunciado o de un texto hay que deducirla del contexto, algunas intenciones, o más bien grupos de intenciones, tienen una manifestación gramatical, formal, en nuestra lengua. Esa manifestación formal permite diferenciar lo que tradicionalmente se llamaba "modalidades oracionales" o, con más rigor, "modalidades del enunciado":

  • Enunciativa (afirmativa o negativa): informamos sobre algo. "Estoy contenta" / "No estoy contenta"
  • Interrogativa: hacemos una pregunta. Puede ser directa o indirecta, parcial o total, y también afirmativa o negativa.
    • Directa: “¿Qué estás haciendo?” (que sería afirmativa); o "¿No lo sabes?" (negativa). / Indirecta: planteamos nuestra pregunta a continuación de un verbo de entendimiento, sentido o habla. Por ejemplo, "Dime qué hora es", "No sé qué nota tengo", "Me pregunto qué pasará ahora". En estas oraciones, el pronombre (qué, quién, etc.) lleva tilde.
    • Total: se responde con sí o no. Por ejemplo, "¿Está lloviendo?"./ Parcial: preguntamos circunstancias. Se emplea una palabra interrogativa. Podemos preguntar por la cantidad: "¿Cuántos años tienes?"; por el sujeto de la acción: "¿Quién ha sido?"; por el tiempo: "¿Cuándo pasó?", etc.
  • Desiderativa: expresamos deseo. Por ejemplo, "Me gustaría ir a la playa el domingo".
  • Exclamativa: expresamos una emoción: "¡Qué sorpresa que hayas venido!"
  • Dubitativa. Expresamos duda: "Quizás venga hoy".
  • Exhortativa. Se da una orden, un consejo, un ruego o una prohibición: "Cierra la puerta".