4. El receptor también cuenta: la escucha activa

En una buena comunicación, el papel del receptor es tan importante o más que el del emisor. Por muy bien que este último exprese sus intenciones y sus ideas, la comunicación no se producirá adecuadamente si la persona que escucha o lee no tiene una actitud favorable. Esa actitud se suele calificar como escucha activa (si ponemos el énfasis en la comprensión o el componente intelectual) o escucha empática (si ponemos el énfasis en la actitud respetuosa y el componente emocional). Más allá del nombre, ambas comparten la mayoría de actitudes y manifestaciones.