3. Más allá de la intención: comunica para conectar

COMUNICA PARA CONECTAR

Muchas de las expresiones que nos hacen sentir mal utilizan un lenguaje que responde a intenciones comunicativas “negativas” (críticas, quejas, exigencias, reproches, justificaciones). Y esto vale tanto para nuestros diálogos con los demás como para nuestros pensamientos, el “lenguaje interno” con el que nos dirigimos a nosotros mismos.

Identificar las palabras con las que te diriges a ti mismo en tus pensamientos e intentar cambiarlas por formas más amables  puede ayudarte a ganar autoestima y a sentirte mejor contigo misma/o.

Y evitar este tipo de enunciados en tus relaciones con otras personas, también puede ayudarte a gestionar conflictos y dificultades.

Se trataría de evitar expresiones y pensamientos como los siguientes:

  • juicios y críticas:  eres/ soy + adjetivo negativo (soy torpe, eres vaga, soy desordenada, eres un pesado...). Con ellos te catalogas a ti misma/o o a los otros bloqueando posibles cambios y desatendiendo las ocasiones, que seguro existen, en que haces las cosas bien.

  • generalizaciones: no puedo, yo nunca, siempre, Todos me tratan/me tratáis… (Nunca podré hacerlo, Nadie me quiere, Siempre me riñes, Todo el mundo es malo...). Son siempre exageraciones, porque no suelen darse con carácter tan universal como lo presenta el enunciado, y evitan que tengas en cuenta las ocasiones, personas o situaciones positivas.

  • culpas y justificaciones: mis padres/ mis profesores / mis compañeros-as/ mis amigas-os, la persona que me gusta…. Mis profesores no me motivan, Mis padres no me dejan hacer nada, Mis amigos no cuentan conmigo... Al poner el foco en otras personas o situaciones, evitas tu responsabilidad, pero también te niegas la posibilidad de cambiar esas situaciones.

  • exigencias: yo me merezco, tienes que que, hay que hacerlo así… A veces son necesarias, pero hay que cuidar de no abusar de estas formas, porque puedes poner a los demás a la defensiva.

  • comparaciones: los demás son mejores/peores, no soy tan lista/guapa/fuerte... como Fulano, Fulano no es como nosotros, yo soy más/ menos XX que el resto.

EJERCICIO

- Recuerda o imagina situaciones en las que hayas escuchado (o pensado) expresiones de este tipo, y anótalas en tu cuaderno.

- Intenta sustituirlas por otras más neutras o amables