a. Elementos de una rúbrica
Por lo general, una rúbrica se compone o está formada por tres elementos principales: aspectos, criterios y escala.
- Aspectos o indicadores: Conceptos (rubros) que el docente quiere valorar en la tarea en concreto.
- Criterios (descriptores): Cada uno de los aspectos a valorar en una rúbrica se definen y especifican en diferentes criterios y estos se asocian para cada nivel de ejecución.
- Escala (grado) de calificaciones y/o nivel de ejecución: cualitativo, cuantitativo o mixto.
Para ejemplificar y aclarar la función de estos elementos, aporto una rúbrica que he creado para valorar el efecto que la red social Edmodo ha supuesto en la actividad de gamificación “Tecnopoly” para el alumnado de un curso de 2º ESO (ver Fig.1). En esa rúbrica:
Los aspectos que pretendo valorar son: la sencillez, el aprendizaje, los servicios y la sociabilidad. Estos aspectos se sitúan verticalmente, en la primera columna y se le indica un peso o ponderación. El porcentaje que se le ha dado a cada aspecto dependerá del valor o relevancia que para mí, como docente, presenta cada aspecto en el proyecto. En este ejemplo, el porcentaje o peso para cada uno de los 4 aspectos es un 25%, sumando un total del 100%. Obviamente, un aspecto puede presentar más importancia que otro y tener más peso en la rúbrica.
Mi escala de calificaciones y/o nivel de ejecución presenta un enfoque mixto, es decir, medidas cualitativas y cuantitativas. He decidido introducir una escala par (de 4 opciones) y no impar (de 5 opciones) buscando que el alumno/a sea más objetivo a la hora de marcar el nivel que corresponde a cada criterio del aspecto a valorar. Es decir, que se piense más la opción a marcar. En este sentido, es importante hacer notar que hay una tendencia por parte de los alumnos/as a marcar el nivel intermedio (nivel 3 en una escala de 1 a 5). La escala se sitúa de forma horizontal (ver Fig.1), a continuación de los “aspectos”, presentando tantas columnas como grados pretendamos aportar como opciones.
Los criterios se asocian con los niveles de ejecución y se especifican para cada aspecto que se pretende valorar en la rúbrica. Particularmente, los relaciono con mi definición de cada grado de calidad, comenzando a definirlos por el mejor (excelente o 4), pasando al peor (necesita mejoras o 1) para finalmente describir los grados intermedios (bien o 3 y regular o 2).
En la Fig 1 se observa una nota final. Esta nota debe ser entendida como una valoración hacia ese proyecto. Ha sido calculada a partir de la elección, por parte del alumno/a (profesor o compañero), de un criterio específico para cada aspecto a valorar. En la figura, la opción marcada sobre cada aspecto la represento con el recuadro de color lila. A partir de aquí y teniendo en cuenta los pesos que he querido darle a cada aspecto, el valor numérico de la valoración la obtengo del siguiente modo: (25% de 3) + (25% de 3) + (25% de 4) + (25% de 4) = 3,5 (sobre 4).