El Cantar de mio Cid es la primera gran obra narrativa de la literatura española en lengua romance y el único cantar de gesta de la épica castellana que se conserva casi completo. Fue compuesto alrededor del año 1200 y relata las hazañas de Rodrigo Díaz de Vivar, un caballero real que vivió en el siglo XI.
La obra se estructura en tres partes o cantares:
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El Cantar del destierro: El Cid es desterrado injustamente por el rey Alfonso VI. Debe abandonar a su familia y salir de Castilla para ganar tierras a los musulmanes, enviando siempre regalos al rey para recuperar su favor.
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El Cantar de las bodas: Tras conquistar Valencia, el Cid es perdonado. Sus hijas, Doña Elvira y Doña Sol, se casan con los Infantes de Carrión, miembros de la alta nobleza que solo buscan su riqueza.
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El Cantar de la afrenta de Corpes: Los infantes, humillados por su propia cobardía ante un león, azotan y abandonan a las hijas del Cid en un robledo. El Cid pide justicia al rey y, tras un juicio y duelos, las hijas casan con los príncipes de Navarra y Aragón, alcanzando el Cid el máximo honor.
El estilo destaca por el uso de la tirada épica (series de versos de rima asonante con medida irregular) y el empleo de epítetos épicos (frases como "el que en buena hora nació" para ensalzar al héroe). A diferencia de otras épicas europeas, el Cid se caracteriza por su realismo y la humanidad de su protagonista.