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  • Uno de los aspectos que nos muestra el estudio de la vida cotidiana en la antigüedad romana es cómo se desarrolla la vida laboral de los miembros de aquella sociedad. Hay que entender que es una sociedad altamente estratificada. En el mundo romano las diferencias sociales están marcadas por criterios como ser o no ser ciudadano, tener o no tener determinado linaje, ser libre o ser esclavo, además de otros como ser varón o mujer, o estar sometido o no a la patria potestad. En función de estas características se desempeñan unos oficios u otros. No obstante, al igual que en sociedades modernas, el trabajo físico más duro está reservado a los grupos sociales que ocupan la parte más baja del escalafón, en tanto que las labores de gestión y administración de recursos son propias de los grupos sociales más elevados.

    Hay que tener en cuenta, además, que se trata de una sociedad con un desarrollo tecnológico escaso en comparación con el mundo actual. Cierto es que el despegue tecnológico llegará después de la revolución industrial y que el mundo romano es, en ese sentido, más desarrollado que la etapa que sigue a su caída. Pero, con todo, el desarrollo tecnológico romano es muy rudimentario. Esta circunstancia influye no solo en la naturaleza de los oficios, sino también en las condiciones en que estos se llevan a cabo.