
No podemos olvidar que es el dinero del empresario el que está en riesgo. En consecuencia, este estará dotado normativamente de la capacidad suficiente para decidir sobre las cuestiones que atañen a su negocio. Estas decisiones van a tener repercusiones sobre la forma en que se organiza la fuerza de trabajo.
También, los empleados tienen su propia potestad y pueden elegir entre aceptar o no las nuevas condiciones que se les proponen. Es en esta dualidad donde se ubica esta unidad, donde estudiaremos no solo los limites a la capacidad del empresario, sino también las consecuencias jurídicas que van a desencadenarse.