UD 1. Identificación de anomalías dentofaciales y biomecánicas
Contenidos básicos
- Terminología de la ortodoncia: etimología y nomenclatura
- Malposiciones y maloclusiones dentarias
- Anomalías relacionadas con parafunciones y con hábitos anómalos
- Movimiento dentario: reacción tisular ante las fuerzas
- Clasificación del movimiento dentario
- Anclaje
- Clasificación de los aparatos de ortodoncia
1.13. Anomalías relacionadas con parafunciones y hábitos
Todos conocemos a alguien que se muerde las uñas (onicofagia), respira por la boca, se chupa el dedo, o niños que no quieren dejar el chupete o el biberón. Vamos a analizar como deberíamos modificar ciertos hábitos que se consideran anómalos, ya que van a producir alteraciones a nivel de la cavidad oral.
Las parafunciones las distinguimos de las funciones porque no tienen sentido útil, son involuntarias y con frecuencia la persona desconoce que las tiene, por ejemplo el bruxismo. En este caso, el paciente reconoce la consecuencia (desgaste de las piezas, hipersensibilidad dental, etc.) pero no es consciente de la causa que lo produce.
Sabemos que las funciones tienen un sentido útil, son voluntarias, aunque la repetición puede hacer su voluntariedad automática; son necesarias y todos los humanos las realizamos. Deglutir es una función, su fin es tragar los alimentos, masticar es una función, que puede llevarse a cabo consciente o automáticamente, y cuyo fin es la trituración de los alimentos.
Las parafunciones carecen de sentido útil, son siempre involuntarias y a menudo desconocidas por la propia persona. Aunque son frecuentes son una desviación de la norma. Así, rechinar los dientes es una parafunción, que se realiza de manera inconsciente, aunque puede hacerse consciente, y no tiene un fin, pero sí consecuencias, entre otras el desgaste dentario excesivo. Presionar con la lengua de forma constante contra el grupo incisivo es una parafunción, que no tiene un propósito pero si tiene consecuencias: el desplazamiento del grupo incisivo, su movilidad o la aparición de diastemas o de una mordida abierta.
Las funciones y parafunciones se realizan mediante el esfuerzo muscular, que repercute sobre sus apoyos, tensiones y presiones no siempre directamente observables y, con frecuencia, consecuencia compleja de la interacción de diferentes movimientos de grupos musculares.
Una de las parafunciones más conocidas es el apretar o rechinar los dientes llamado también bruxismo, debido a la asociación de una mala posición de los dientes y un malestar personal o estado emocional (estrés, problemas laborales, etc.), en algunos casos se relaciona con trastornos de conducta. Algunos especialistas consideran el bruxismo como una manera de vehiculizar la agresividad y las tensiones contenidas en la mandíbula.
Precisa un tratamiento interdisciplinar y, a nivel odontológico, se trata de establecer sistemas que tiendan a limitar sus efectos nocivos y a proteger las estructuras remanentes naturales o restauradas. Por tanto, un perfecto ajuste oclusal no cura el bruxismo pero consigue que sus consecuencias sean menos graves.
El apretar y rechinar los dientes puede ser diurno o nocturno, algunos autores llaman al diurno bruxomanía y al nocturno bruxismo. El bruxismo diurno es el apretamiento consciente o inconsciente de los dientes, habitualmente durante el día. El bruxismo nocturno es el rechinamiento inconsciente de los dientes, se caracteriza por fuertes contracciones rítmicas musculares que ocluyen los dientes y producen clics o rechinamiento audible.
El bruxismo conduce a la larga a un desgaste de las piezas dentales, hipersensibilidad, contracturas en los músculos relacionados lo que provoca dolores en la zona mandibular, en la ATM y en la cabeza, disfunción de la ATM, movilidad y fracturas dentales.

Tanto el maxilar como la mandíbula son muy importantes en el aspecto estético del tercio inferior de la cara y también en el aspecto funcional. Para poseer una buena estética y una mordida normal, el maxilar y la mandíbula deben relacionarse armónicamente, en forma, tamaño y posición.
Los hábitos orofaciales son "modos de actuar sistemáticos en condiciones de práctica diaria". Se consideran "correctos" si como consecuencia de su funcionalismo, admitido como normal, promueven un equilibrio orofacial y una mordida normal. Los hábitos se consideran anómalos cuando como consecuencia de ellos se provocan alteraciones.
Existen una serie de hábitos orales anómalos que pueden modificar la posición de los dientes y la relación y forma de las arcadas dentarias, los hábitos de presión interfieren en el crecimiento normal y en la función de la musculatura orofacial.
Vamos a ver los principales hábitos anómalos:
1. Respiración oral
La respiración considerada normal es la nasal, pero en ocasiones la respiración es oral. En estos casos la lengua adopta una posición descendida para permitir el paso del flujo de aire, lo que ocasiona:
- Menor crecimiento en sentido transversal del maxilar superior (maxilar superior estrecho), elevación de la bóveda palatina, apiñamiento y/o protrusión de los dientes anteriores
- Crecimiento rotacional posterior de la mandíbula
Este tipo de respiración está relacionado con poca permeabilidad de la vía aérea superior, por tanto hay que diferenciar a los respiradores orales por hábito de los que tienen una causa determinada.

Las consecuencias más importantes a nivel oral son:
- Mordida abierta (por la posición de la lengua más baja y adelantada)
- Aumento del resalte a nivel incisal
- Mordida cruzada uni o bilateral (por el paladar estrecho)
- Clase II división 1
- Protrusión de los incisivos superiores (por hipotonicidad del labio superior)
- Boca abierta e incompetencia labial (en reposo los labios no contactan)
2. Deglución atípica
En la deglución normal que se da en personas adultas, al tragar, los dientes están en contacto, la mandíbula no se mueve, la punta de la lengua se coloca contra el paladar, arriba y detrás de los incisivos y hay una contracción mínima de los labios. Pero a veces persiste el patrón de deglución de los primeros meses de vida, en el que la lengua se apoya entre ambos grupos de incisivos, y en reposo la lengua se coloca entre los dientes sin llegar a cerrar la boca del todo, este tipo de deglución se denomina atípica.
La deglución atípica ocasiona una mordida abierta anterior y protrusión de los incisivos, crea además una disfunción muscular, porque los músculos que intervienen son los músculos periorales, no los maseteros y temporales.
3. Succión digital
Este hábito es normal en los primeros meses de vida, algunos autores consideran que este hábito se inicia en la etapa intrauterina y suele continuar hasta los 3-4 años, pero si persiste puede ser patológico. Es un hábito muy frecuente en niños, aunque algunos autores lo consideran un signo de ansiedad infantil.
La succión de dedos se presenta en una gran variedad de formas, hay que tener en cuenta la intensidad, la frecuencia, el número de dedos involucrados, si se hace de forma central o por el lateral, etc. La forma más frecuente es la succión del pulgar en posición vertical y con la uña dirigida hacia los dientes inferiores; en algunos casos dos o más dedos son succionados a la vez
Las consecuencias son:
- Paladar estrecho u ojival
- Prognatismo superior y retrognatismo inferior
- Protrusión de los incisivos superiores y retroinclinación de los inferiores
- Mordida abierta anterior
- Mordida cruzada uni o bilateral
- Hipotonía labial
- Boca abierta
- Alteraciones en el dedo
La frecuencia con que se practica el hábito (durante el día y/o la noche) afecta al resultado final.
También es importante la intensidad del hábito: hay niños en los que el hábito se reduce a la inserción pasiva del dedo en la boca, mientras que en otros, la succión digital va acompañada de una contracción de la musculatura perioral.

Succión digital
4. Succión labial
Es más frecuente la succión del labio inferior. Esto ocasiona protrusión de los incisivos superiores y lingualización de los incisivos inferiores, por tanto hay un incremento del resalte y una mordida abierta anterior.
5. Succión de los carrillos
La mucosa de la cara interna de las mejillas se interpone entre las arcadas en las zonas laterales de la cavidad oral, lo que ocasiona mordidas abiertas en estas zonas.
6. Succión del chupete
Este hábito empieza en los seis primeros meses de vida y si persiste después de los dos años de edad puede ocasionar alteraciones a nivel oral.
Si el hábito persiste pueden aparecer:
- Mordida abierta anterior, que empieza siendo de tipo dental pero si el habito persiste puede hacerse esquelética. Si el hábito se corrige la mordida se corrige sola
- Mordida cruzada lateral
- Agrava la Clase II división 1
- Aumento del resalte
- Alteraciones musculares
- Disfunción mandibular si se prolonga en el tiempo
Relacionado con este hábito está la utilización del biberón en niños mayores de 2 años.
Se desaconseja el uso prolongado del biberón porque puede ocasionar alteraciones en la armonía del desarrollo oro-facial y alterar el desarrollo de la tríada funcional succión-deglución-respiración. Las consecuencias dependen del número de veces que toma biberón en el día (frecuencia), de cuánto tiempo dura el niño con el biberón en la boca (duración) y de la fuerza con la que realiza el hábito (intensidad), la cual depende del orificio de la tetina.