4. Cultivo de kiwis

Los kiwis son frutales muy productivos. Una sola hembra puede dar varias cajas de frutos de buen tamaño, pero esto no siempre se consigue. Un suelo o un clima poco apropiados, pueden afectar muy negativamente a la cosecha, pero también un mal cuidado, especialmente en lo relativo a riego y abonado.

En el cultivo de kiwis, es fundamental evitar problemas que puedan afectar la salud y el rendimiento de las plantas. Para lograrlo, es necesario prestar atención a diversos aspectos, como la poda adecuada, el riego y la fertilización adecuados, así como el control de enfermedades y plagas.

Los kiwis prefieren suelos ricos en materia orgánica, bien drenados y ligeramente ácidos, con un pH entre 5.5 y 7.0.

Los kiwis necesitan un riego regular y suficiente para mantener el suelo húmedo, pero no encharcado. Además, es importante proporcionarles los nutrientes necesarios para un crecimiento saludable. Un déficit o exceso de agua y nutrientes puede provocar problemas como raíces podridas, falta de vigor y baja producción.

El control de enfermedades y plagas también es fundamental para evitar problemas en el cultivo de kiwis. Estas plantas pueden verse afectadas por diversas enfermedades, como el mildiú polvoriento y la mancha bacteriana, así como por plagas como los ácaros y los pulgones.

Abonado de los kiwis

Optar por abonos orgánicos es una elección sabia para los kiwis. Estos abonos liberan nutrientes lentamente, promoviendo un crecimiento constante. Compost, estiércol y abonos verdes son excelentes opciones. Pero tienen que estar siempre bien descompuestos.

También se pueden utilizar abonos químicos.

El mejor momento para abonar los kiwis es a finales de invierno o comienzos de la primavera, justo antes de que comiencen a brotar nuevas hojas. Esto proporcionará a las plantas los nutrientes esenciales para el rápido crecimiento de la vegetación, floración y formación de frutos.

  • Fertilización principal o primaveral
  • En la primavera, aplica un abono equilibrado con proporciones similares de nitrógeno (N), fósforo (P), y potasio (K). Por ejemplo, un fertilizante 10-10-10, o 15-15-15 es adecuado. Esparce un par de puñados alrededor de cada planta y remueve superficialmente el suelo para enterrarlo.
  • En cambio, los abonos orgánicos es mejor que los apliques en invierno, para que tengan tiempo de incorporarse al suelo antes de la brotación primaveral. Además, con estos abonos se mejora mucho las propiedades del suelo.
  • Fertilización adicional
  • A mediados del verano, después de que los kiwis hayan florecido, puedes aplicar un abono rico en potasio para fomentar el desarrollo de los frutos, y al mismo tiempo, mejorar la resistencia de la planta a la sequía.

Si se notan signos de deficiencia de nutrientes, como hojas amarillentas o crecimiento lento, puede ser necesario realizar una fertilización adicional.