Confirmatio ou argumentos a favor
Aquí tes que dicir os argumentos a favor da túa tese.
Di Alfonso Martín Jiménez;
Por lo que respecta a la forma o método de la argumentación, se contemplan una serie de formas argumentativas, como el silogismo, el entimema o el epiquerema.
El silogismo es la forma más completa de razonamiento. La forma típica o estándar de silogismo consta de dos proposiciones que actúan como premisas (denominadas respectivamente premisa mayor o universal y premisa menor o particular) y de una tercera proposición que constituye la conclusión del razonamiento. Por ejemplo:
Premisa universal: Todos los hombres son mortales
Premisa particular: Juan es hombre
Conclusión: Juan es mortal
Pero, normalmente, no se incluyen en los discursos los silogismos completos (con sus dos premisas y la conclusión), sino formas silogísticas incompletas, a partir de las cuales es posible deducir el silogismo subyacente.
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Un ejemplo de premisa elidida verdadera podría ser el siguiente: “Luce el sol, luego es de día”. En esta expresión se sobreentiende la primera premisa (“El sol luce de día”), de forma que el silogismo completo sería así: “El sol luce de día; ahora luce el sol, luego ahora es de día”.
(...)
Los ejemplos, a diferencia de los argumentos, son externos a la causa, y han de ser relacionados con esta por la habilidad del propio orador, mediante un proceso de inducción que muestre sus semejanzas. Así, se puede recurrir a casos o hechos del pasado que sean dignos de ser imitados o evitados y relacionarlos con la situación que se trata en el discurso. Los ejemplos también se pueden usar para autorizar o ilustrar lo que se dice, o para reforzar (como hemos visto) las premisas dudosas de los epiqueremas.
El ejemplo puede ser histórico, concerniente a hechos verdaderos (de mayor eficacia probatoria), o poético, relativo a hechos verosímiles o no verdaderos ni verosímiles (de menor credibilidad, pero adecuado para favorecer el ornato o como recurso emocional).
Se non atopamos argumentos ou exemplos, Aristóteles recomendaba recurrir aos lugares comunes (topoi). Martín Jiménez os explica así:
Desde el punto de vista del contenido, se contemplan unos lugares comunes, constituidos por unos listados de elementos de carácter general, aplicables a todos los hombres y a todos los tipos de discursos, que el rétor podía repasar, extrayendo de ellos las ideas y argumentos que mejor se adecuaran a lo que tenía que defender. Los lugares comunes integran los lugares de persona y los lugares de los hechos.
En los lugares comunes de persona se incluyen el nombre, la familia, la nación, la patria, el sexo, la edad, la educación, la condición, las costumbres, las disposiciones duraderas del alma, los bienes de naturaleza, los bienes de fortuna y la muerte. El rétor puede ir recorriendo esos lugares, preguntándose si podría extraer argumentos favorables para su causa en relación con algunos de ellos (por ejemplo, si el rétor defiende al acusado de un delito, puede argüir que es de buena familia, que su avanzada edad no le permite cometer un delito violento, que sus costumbres son contrarias al delito del que se le acusa, que posee suficientes bienes como para no tener que cometer el delito…, o cualquier otro argumento que, en cada caso, sea favorable para su causa).
En los lugares comunes de los hechos se integran aspectos como la persona que los realiza, la causa, el lugar, el tiempo, el modo o la facultad. Como en el caso anterior, el rétor puede acudir a esos aspectos para buscar argumentos favorables a su causa (por ejemplo, esgrimiendo que no está probado quién fue el autor del delito, que el acusado no tenía motivos para cometerlo, que no se encontraba en el lugar del delito en el momento en el que se cometió, que no pudo cometerlo del modo que se produjo, o que no tenía las facultades físicas necesarias para ejecutarlo).