La busca plantea el conflicto entre el trabajo y la vagancia a través de su protagonista, Manuel, que fluctúa continuamente entre el mundo de la delincuencia y la golfería y el mundo del trabajo y la honradez. Se trata de una novela de aprendizaje, en la que Manuel es protagonista y, a la vez, mero testigo de lo que lo rodea. Ante su realidad, Manuel es un adolescente que se encuentra desorientado, sin clara conciencia de lo que quiere.
El ambiente de la novela viene definido por sus personajes secundarios, pues se representan distintos sectores de la sociedad madrileña de la época.
Este fragmento es el final de la novela, en él destaca la descripción impresionista de los personajes que pertenecen al mundo de la noche, algunos de ellos vistos por el narrador como víctimas de la sociedad (la Mellá y la Rabanitos "acurrucadas" en un portal o los miserables desharrapados que tiemblan de frío) otros, tratados como los causantes de uno de los males de España que se quiere denunciar en la novela (chulos, busconas, celestinas...).
Tras observar a lo largo de toda una noche ese ambiente y ver el cambio que se produce con la salida del sol, Manuel reflexiona, comprende que ambos mundos son incompatibles y piensa que él debe pertenecer al primero.
