La novela realista: la picaresca

La picaresca, género genuino de la literatura española, se inaugura en 1554 con la publicación del Lazarillo de Tormes. Esta obra, de autor desconocido, abre camino a la novela realista, pues su autor retrata ambientes y personajes de la época de manera verosímil.

Bartolomé Esteban Murillo, via Wikimedia Commons. Niños comiendo uvas y melón (Dominio público)

Con el término “pícaro” (que es posterior a la aparición del Lazarillo) se califica al personaje protagonista de estas novelas, caracterizándolo con los rasgos siguientes:

Antihéroe

Frente a los caballeros y a los pastores idealizados de las novelas anteriores, se presenta un protagonista falto de honra y que tiene que valerse de la astucia, de engaños y de trampas para sobrevivir en el mundo miserable que le ha tocado vivir.

Origen humilde

El pícaro procede de un origen genealógico deshonroso, bajo, que lo determina.

Ascenso social

Su principal objetivo es conseguir ascender en la escala social y esto justifica para el pícaro cualquier falta, hasta la pérdida de la honra, ante la que se resigna.

Servicio a varios amos

El pícaro trabaja como criado para varios amos pertenecientes a diferentes estamentos (que son así criticados).

Móviles inmediatos
El pícaro se mueve principalmente por hambre.
Aprendizaje

Se aprecia la evolución psicológica del protagonista, que desarrolla su carácter desde infancia hasta la edad adulta en función de los episodios de su vida que irán marcando su personalidad. 

Además, el género picaresco se vale de una serie de técnicas y formas narrativas que determinan su estructura:

Obra publicada con Licencia Creative Commons Reconocimiento No comercial Compartir igual 2.5