La liebre descansó

tortoise_hare1.jpgFinalmente, para mostrar su despreocupación y el desprecio que le inspiraba su adversario, la liebre se tendió a descansar sobre un lecho de tréboles. La tortuga, entre tanto, seguía avanzando trabajosamente, centímetro tras centímetro.

 -¡La carrera ha empezado! -advirtió la cabra, desde un lado del camino.

 Pero la liebre respondió con impaciencia:

 -¡Ya lo sé, ya lo sé! Pero la tortuga no podrá llegar antes del mediodía al gran olmo que está en el otro extremo del bosque.